Metáfora del sol

Platón, en La república (507b-509c [el libro VI]), usa el sol como una metáfora para la fuente de "iluminación", iluminación posiblemente intelectual, que sostuvo para ser La Forma del Bien, que a veces se interpreta como la noción de Platón de Dios. La metáfora es sobre la naturaleza de la realidad última y cómo el conocimiento se adquiere acerca de ello. Socrates es el orador de La república, pero se cree generalmente que los pensamientos expresados son Platón.

El ojo, Platón dice, es extraño entre los órganos del sentido en los cuales necesita un medio, a saber luz, a fin de actuar. La fuente más fuerte y mejor de luz es el sol; con ello, los objetos se pueden discernir claramente. Las cosas análogas, escribe, se pueden decir de objetos inteligibles (es decir, las formas fijas y eternas que son los objetos últimos del estudio científico y filosófico):

:When [el alma] firmemente se fija en la esfera donde verdad y brillo de realidad resplandeciente los detiene y sabe y parece poseer la razón, pero cuando se inclina a esa región que se mezcla con la oscuridad, el mundo de hacerse y paso a mejor vida, sólo opina y su borde se embota, y cambia sus opiniones aquí y allí, y otra vez parece como si careció de la razón. (La república bk. VI, 508d; transacción Paul Shorey)

Por "el mundo de hacerse y fallecer" Platón quiere decir el mundo visual o perceptual familiar que vemos alrededor de nosotros. Así si intentamos entender por qué las cosas consisten en como son, y que categorías generales pueden ser usadas para entender varios detalles alrededor de nosotros, sin referirse a cualquier forma (universals), fallaremos completamente, como si carecimos de la razón. Por el contraste, "la esfera donde el brillo de realidad y la verdad resplandeciente" no es ninguno además del mundo de Platón de formas - iluminado por la más alta de las formas, ese del Bien. Ya que el ser verdadero reside en el mundo de las formas, debemos dirigir nuestras intelectos allí para tener el conocimiento, en la opinión de Platón; por otra parte, tenemos que aguantar la mera opinión de lo que se puede comparar con sombras que pasan.

Platón también dice que el sol y el Bien ("el objeto de conocimiento") son ambos fuentes de "generación":

El sol de:The... no sólo amuebla a aquellos que ven el poder de visibilidad pero también asegura su generación y crecimiento y nutrición aunque no sea la generación.... En la manera parecida, entonces... los objetos de conocimiento no sólo reciben de la presencia del bien el que conocen, pero su misma existencia y esencia se sacan a ellos de ello, aunque el propio bien no sea la esencia, pero todavía supere la esencia en dignidad y poder superior. (509b)

Esto es uno de los pasos que lleva a unos a deducir que el Bien es, para Platón, Dios, aunque haya alguna disputa sobre este punto. Muchos lectores modernos lo encontrarán desconcertante que la cosa misma se llama el Bien, la fuente de ser (el ser de las formas, al menos), algo que (de alguna manera) muda la luz en todas otras formas y un universal. En efecto, exactamente cómo es Platón piensa "muy la existencia y la esencia se sacan a [las formas]" del Bien son un asunto de la dificultad interpretativa considerable.

A propósito, la metáfora del sol ejemplifica una interrelación tradicional entre metafísica y epistemología: las interpretaciones de la existencia fundamental crean - y se crean por - modos de saber. También con esmero resume dos visiones para las cuales Platón es famoso: su racionalismo y su realismo (sobre universals).

Platón continúa a describir los niveles de realidad y conocimiento con el dispositivo de la llamada "línea dividida" (509d-513e). Inmediatamente después, a principios del Libro VII (transacción de Benjamin Jowett), la misma doctrina se elabora en la alegoría famosa de la cueva (514a-520a).



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